El caos… notas sobre dar a luz

Buenas noches

No se asuste. A ver… usted me conoce y sabe que nunca he dado a luz y francamente no espero hacerlo: ese video con matices fallidas de educación sexual a los nueve años me dejó traumada. Primer plano, un algo mojado, redondo y sanguinolento y peludo sale de entre las piernas. ¡Que se jodan, eso debe doler en puta! Usted sabe que eso del dolor físico no es algo bien tolerado por mi humanidad, si no, ya tendría unos cuantos tatuajes.

(Igual, esto es tema para otra entrada, solo los ríos no se devuelven y quien sabe si de aquí a veinte años estaré en un sala de hospital en esas labores…)

Cuando hablo sobre “dar a luz” me refiero a la necesidad que yo supongo todos hemos experimentado, acaso una vez en esta vida, de darnos a luz a nosotros mismos. Esa urgencia de empezar de nuevo, de salir de esa oscuridad molesta, asfixiante y sobrecogedora que puede ser metafóricamente comparada con el vientre materno, oscuro como el inicio de la mitología griega: “Antes que todas las cosas fue Caos; y después Gea la de amplio seno, asiento siempre sólido de todos los inmortales….” (Hesiodo, La teogonía).

No en vano, mucho análisis se puede hacer sobre los símbolos de la noche, el caos, la oscuridad, el vientre materno, la semilla, la tierra, la germinación y el nacimiento… Creo que será buena idea dejar de posponer la compra de ese Diccionario de símbolos de Chevalier… http://www.amazon.com/Diccionario-los-Simbolos-Jean-Chevalier/dp/0785958266 (ya vieron por qué lo he pospuesto, ¿ah?)

Cuando digo “dar a luz” me refiero a esa sensación, casi corporal, de salir de lo insostenible, de la rutina de las horas en vela, de no seguir con la mirada perdida en el horizonte, de evitar esos vacíos extenuantes de comida y de metas que te muevan por algo mejor, para seguir respirando.

Finalmente yo me estoy dando a luz, hoy 23 de setiembre.  Pero las contracciones empezaron un 24 de abril.

Yo pensé que cotizar para la Caja Costarricense del Seguro Social (seguridad social) y recibir las colillas indicándome las cuotas para la pensión, que reportar a Hacienda, que la vida se me dividiera en quincenas, que los impuestos, que tener deudas, que pagar los recibos, que lavar tu ropa, que cocinar mi propia comida, que mantenerse y saber llegar a fin de mes, saber que no tenés a quién más culpar por tus errores más que a uno mismo eran las señales indudables de un cambio: me estaba haciéndome adulta, casi sin darme cuenta… y mucho antes que mis compañeras de carrera en la universidad.
Pero el último escalón no era ese.
El siguiente escalón es ver cómo el mundo se te derrumba a los pies, sin poder hacer nada más que aguantar la respiración y parpadear. Es despedirse de los amigos, de los colegas, de la familia que has armado a base de prueba y error, uno cada semana, dos cada viernes.

El siguiente escalón es desprenderse de los sueños y de esa amada rutina. Es decir adiós a los proyectos, es usar corrector de ojeras, es consumir cantidades obscenas de chocolate y café, es aguantar la respiración y suspenderse un momento para no llorar o pedir disculpas y salir corriendo al baño, porque solo dios sabe si hay alguno, cuánto odio llorar en público y si lo hago es porque ya no importa más nada. Es aprender a fingir ante  los otros curiosos que te miran como objeto de museo… Esos, los ajenos, los que no saben nada, que no entienden nada pero exigen como si ostentaran ese derecho.

El siguiente escalón es ver destruir aquello que has construido ladrillo a ladrillo, lo que con amor has construido porque estabas comprometido, feliz y orgulloso de ser parte de un equipo con ganas de hacer las cosas bien. La vida parecía burlarse y la impotencia te deja en lo absurdo.
Llegué al siguiente escalón, un 24 de abril… Sin haber llegado a la crisis de la edad media, ella vino a toparme: quedé desempleada porque decidieron cerrar la escuela de idiomas (mi hogar) donde había trabajado mis últimos seis años, donde la estudiante de la Facultad entró y salió la profesora de corazón.

Y desde entonces, estoy en esa secreta misión darme a luz y de ser feliz de nuevo, de empezar de nuevo, para que todo lo que pase de ahora en adelante sea digno de ser narrado.

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Un pensamiento en “El caos… notas sobre dar a luz

  1. anaxili dice:

    Pos en buenahora!
    Ahora tenés un segundo cumple que podés compartir conmigo 😀
    Me encanta esta entrada

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