Lo niños y yo. Historia sobre la incapacidad

Este video que mi amiga Ana posteó en facebook hoy me hizo pensar en muchas cosas.

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(¿Cierto que ese url está solo?)

La primera y más importante: yo no sé interactuar con niños. Bueno, si me tocara trabajar en ESA guardería, créame que a la media hora hubiera salido corriendo aduciendo un fuerte dolor estomacal provocado por un virus. Y pues, como persona consciente que trabaja con niños, debería irse de cuarentena (infinita) a su casa, para no contagiar a los chicos de ébola.

Pero a veces, esa huida no es posible. El otro día, mientras esperaba, había una niña de ________ años. (Como si yo fuera tan buena para sacar la edad promedio de los niños) pero estaba en esa de edad de hablar, hablar y hablar hasta el cansancio en una jerigonza similar a la que uno se enfrenta cuando aprende un idioma extranjero con un alfabeto ajeno. Quien sabe qué cara habré puesto pero mi acompañante me dijo, en un español apenado: “Usted no sabe lidiar con niños, ¿verdad?” Y yo lo volví a ver a la cara, arqueé las cejas de esa forma cuando uno resolvía problemas de mate en el examen o cuando uno traduce latín y parece chino, cerré los ojos unos minutos, suspiré  y mientras bajaba los hombros le susurré un apenado “no”.

No me pregunten cómo hice con mis sobrinos (que ahora que enseñan cuál música está de moda, mientras yo intento enseñarle por qué Queen y Cerati es música que sí vale la pena), pero debe ser la carga de ADN mitocondrial. Nada más que eso. Pero bueno. A mis catorce años, al ver el trabajo que demanda un bebé decidí que yo no quería tener hijos. Digamos que esa oferta sigue en pie, pero por una razón práctica: no quiero parir. Ahora bien, no sé qué vaya a pensar en unos cuantos años en el futuro: es demasiado borroso como para siquiera pensar en eso, ahora que ni pareja tengo (ni planeo tener, por lo pronto). Pero esa es la verdad más honesta: yo no sé cómo lidiar con niños, ojalá que si me tocara, para entonces, ya haya aprendido algo, o alguien con alma buena me regale un libro para aprender a lidiar con estaturas bajas.

Esta es mi confesión del día de hoy. Los niños y yo. Historia de la incapacidad de lidiar con menores.

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