El inglés (o ese idioma endemoniado)

Lo mismo dirán muchos del español y puedo entenderlos:

  • Todos los verbos se conjugan.
  • Hay demasiado verbos irregulares y alguno, no tienen ninguna lógica explícita (o implícita).
  • Artículos, género, número: la mesa, ok. El libro, ok. La felicidad, ok. Pero ¿el mapa, el programa?
  • Ella me lo dijo. ¿Quiere que se lo preste?
  • Anoche estuvo lloviendo. Siempre llueve en esta época. Llovía mucho, mucho.
  • Esta mañana me he levantado tarde. (España) vs Esta mañana me levanté tarde (La mayoría de los países de A.L.)
  • Yo quiero que usted lave los platos. Aunque haga frío nadaré. Aunque ella me ignora,tendré que pedírselo.
  • Lo hare por tí, para que no sufras, por las mañanas, para entregarlo esta noche a más tardar. Iré por el lápiz, pero no esperes que siempre lo haga por tí, que estoy para bromas.
  • Yo no conozco a Juan Valdez, pero dónde vive, sé qué le gusta comer…
  • La casa está a la derecha, pero la fiesta es en el salón detrás de la casa.
  • El vs Él, viví, vivía, día, príncipe… Ahhhh ¿acentos? NO, tildes.

Está bien, el español puede que sea también un idioma poco amable con sus usuarios, que son cada vez más: es la segunda lengua en twitter, la segunda más hablada, la tercer con más difusión y habrá más gente hablando español en Estados Unidos que en México ¡órale manito!

Pero esta entrada no es sobre el español, es sobre mi relación con el inglés. Esa lengua extraña.

La gente me pregunta que dónde aprendí inglés. Eso es relativamente fácil de contestar, depende de cuán larga quiera que sea la respuesta según mi interlocutor. Pero, la pregunta engañosa es ¿cuándo empezaste a estudiar inglés? Realmente no puedo recordar mi primera clase de español, habré tenido entre 2 y 3 años, gracias al maternal Montessoriano que no solo me enseñó palabras, colores, días de las semanas e instrucciones sino que me curó (parcialmente) de mi incapacidad para interactuar con otras personas que no fuera yo. Y todavía tengo ese problema, créame, es mi reto personal ahora que estoy viviendo aquí.

Pero, la educación privada es cara, así que mi siguiente clase fue a los doce. Luego, en el colegio, 5 años de inglés gramatical (porque aprender, aprender en el sentido amable de la palabra es una definición que no llegó a mí). Pasó un tiempo, en la universidad en que viví en una burbuja de español: entre el conde Lucanor, la Regenta, el Quijote, las Fisgosnas de Paso Ancho, Cortázar, Borges, Rovinsky y demás. Luego, empecé a trabajar en el Instituto Británico como profe de español.

El asunto es que aprender un idioma, además de las cositas lindas que dice el Marco Común Europero es una cuestión de confianza en uno mismo: algo en lo que cada día me especializo más, pero allá por mis 18-19 años era un desastre total, así que me costaba comunicarme con mis colegas en la sala de profesores donde uno solo hablaba, oía, leía y respiraba inglés. Hacer el ridículo a estas alturas no me da pena, como tampoco me da pena usar el sarcasmo, bailar, cocinar para otros y hablar con extraños.

Cuando finalmente entendí el acento inglés, lo disfruté. Jaime Oliver hablaba bonito. Veía a Nigella en ese secreto deseo de parecerme a ella cuando fuera grande (tanto por su acento como por sus habilidades culinarias y su gran determinación por no usar cositas light o con splenda y demás vainas carentes de personalidad: con toda la grasa o nada.) La verdad el acento británico me suena super lindo y me siento muy cómoda. Además, esa cortesía extra que tiene me encanta.

Cuando vengo aquí, me doy cuenta de algo vital: esto es una universidad gringa. Y el chico que nos está dando la primera inducción a pesar de parecer ser más latino que el gallo pinto tiene un inglés impecable, pero no le entiendo nada. ¿Realmente soy un C1 en inglés? ¿O es que como estudiante de posgrado me he hecho especialista en fingir, de manera tal que hasta pude mentirles a los de Cambridge? Ok, le estoy entendiendo como la idea principal… Mierda… wakaranai… Suave eso es japonés. Merdè. ¿Será que mi nivel se ha devaluado tanto como mis colones en esta fase de desempleo?

Pues, puede que algo de lo anterior haya pasado. Los del OIJ llegan la otra semana a investigar, pero caí en cuenta que no les entiendo ni media palabra por el acento: es inglés de muchas partes de Estados Unidos, y pues, yo tengo como mínimo 6 años de no tener un input tan fuerte de este acento con excepción de las veces en que estaba en Estados. Y muchas veces solo hablaba español. Así que esta ha sido mi dificultad más grande por ahora, en esta vida Monteverdina.

Ahora me escucho a mí misma, y no sé bien qué acento tengo. Pero me estoy comunicando y al fin y al cabo eso es lo único que importa: cheers, guys! This is quite an awesome idea.

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