Un lugar donde las nubes vuelan tan rápido como los pájaros

Así es Monteverde en enero: ventoso, muy ventoso. Es increíblemente hermoso ver las nubes moverse tan rápidamente como los pájaros: parece que vos misma estás dentro de una de esas nubes, no en vano estamos a 1100 metros de altura sobre el nivel del mar y el tomar agua es más que una necesidad una obligación. Me he estado portando mal y no me he puesto bloqueador solar en la cara, porque el resto del cuerpo lo ando cubierto. De camino para acá, ha vistas preciosas hacia el Golfo de Nicoya y de repente el país te parece, aún más pequeño de lo aprendiste en la clase de Geografía.

Monteverde es verde también, muy verde. Aquí hay plantas con tres tipos de hojas (bendita sea la adaptación) y lianas capaces de sostenerme o tan delgadas como pasta casera italiana. Hoy sábado en la mañana tuvimos una mini conversación al terminar el desayuno sobre evolución de especies de animales, clima y camadas… Monteverde es húmedo: hoy salí de la cabina a buscar desayuno y en medio camino hay un “claro” y se ve la montaña de fondo… Bueno, en realidad no se veía, había una cortina blanca horizontal: llovizna; porque la lluvia, permítame decirles no solo tienen diferentes denominaciones (llovizna, pelo de gato, aguacero y demás, algo así como las 30 palabras para denominar la nieve en el polo como dice la leyenda) sino que no cae horizontal. La lluvia vertical aquí hace años pasó de moda.

En Monteverde es necesario tener los ojos bien abiertos. Las hojas a veces tienen mapas dibujados: hay un tipo de insecto que mientras crece se va comiendo la hoja y dibuja un especia de línea más clara en comparación con el color de la hoja original, hacia el final la línea se vuelve más gruesa: la larva ha crecido y ya debe salir. (Trataré de tomar una foto un día de estos, he estado muy perezosa con esto de tomar fotos.)

Monteverde, y específicamente, San Luis de Monteverde (y de San Luis estoy en la parte alta, hay una parte baja y otra media) está super ventoso.  Ayer por ejemplo, una de las profesoras (la mamá de Menina y la esposa de Óscar, el argentino quien me acompaña ayer en la bilioteca) se puso tapones en los oídos para poder dormir por el ruido de las hojas y de los árboles con el viento. Yo me desperté a eso de las 4:00 am, pero no sé bien por qué. El caso es que costó despegarme de las cobijas, pero bueno, a levantarse, bañarse y a desayunar a las 7:30am.

Sí, ese es el horario, a las 7:30am el desayuno, 12:00md el almuerzo y la cena es a las 6:00pm. Durante las comidas hay café, té y en la tarde (justo cuando doy clases, por supuesto), hornean galletas. Solo Menina ha podido degustarlas. Generalmente me levanto entre las 6:15am y las 6:45am: necesito calcular el tiempo de la ducha y la caminata de 10 o 15 minutos desde las cabinas a las zonas comunes: comedor/cocina, librería, oficinas (Students’ union).

La caminata durante el día entre la cabina y el resto de la civilación en el campus es agradable, muy agradable: siento que estoy cumpliendo el propósito de año nuevo de hacer ejercicio (aunque ya Fernando como hermano mayor ya me indicó que eso no es nada, que debería seguir haciendo zumba y que hay que estar saludable, que ya no somos chicos de 22, que estar enfermo en Costa Rica es caro. Y tiene razón: además, enfermarse aquí es mal negocio, en el campus no hay doctor y son de 15 a 20 minutos al centro de San Elena, 4 horas a San José, entonces, a portarse bien).

¿Ven como blanca la montaña? Bueno eso por la llovizna que caía ayer, antitos de las 7:30am

¿Ven como blanca la montaña? Bueno eso por la llovizna que caía ayer, antitos de las 7:30am

A la derecha es el camino para la catarata. A la izquierda vas hacia las áreas comunes y justo ahí empieza la primera de las cuestas.

A la derecha es el camino para la catarata. A la izquierda vas hacia las áreas comunes y justo ahí empieza la primera de las cuestas.

Camino, lontano, lontano

Camino, lontano, lontano.

Ya casi llegamos.

Ya casi llegamos.

Cuando veo ese carro, honestamente, siento que estoy volviendo a la civilización. Al frente de ese carro está la entrada a mantenimiento. La entrada al campus está a la derecha, más adelante como a 100 metros desde donde fue tomada esta foto, aprox.

Cuando veo ese carro, honestamente, siento que estoy volviendo a la civilización. Al frente de ese carro está la entrada a mantenimiento. La entrada al campus está a la derecha, más adelante como a 100 metros desde donde fue tomada esta foto, aprox.

En todo caso,  ya estoy podiendo percibir como las pantorrillas de mis piernas empiezan a endurecerse. Algunas veces hago esa caminata llena de libros, mi computadora y materiales para dar clases y créamen, esas cuestitas me están dejando sin aliento. Otras veces lo estoy logrando hacer sin tanto chunche, pero como no tengo internet en la habitación (falta que me hace, la verdad) entonces, necesito revisar correos, facebook, preparar clases y demás en las zonas comunes. Justo ahora escribo esta entrada desde la biblioteca, en la compañía de la más variada combinación de música: desde Celia Cruz hasta Pink Martini, pasando por Nouvelle Vague y bossa nova carioca.

No he tenido ningún problema con la comidad: incluso el chocolate caliente que sirven en la cena es maravilloso: está hecho con leche entera de las vaquitas que veo de camino: me estoy volviendo adicta a ese elíxir nocturno. Pensé que tal vez tendría problemas digiriéndola, pero la verdad es que no. Con el frío tampoco he tenido ningún problema y esto de cambiar los zapatos de tazón bajo por tenis la verdad es que me cae super bien. Pero hoy está especialmente frío, tengo una constante sensación de frío sobre mis piernas durante toda esta mañana. Me estoy volviendo severamente adicta a la salsa Lizano (como si nunca la hubiera probado) y es que aquí te la ponen en la mesa, no se la agregan a la comida… y debería limitarla porque esa salsa cubre el 72% de mis necesidades diarias de potasio.

Lo único que me ha hecho un poquitín de problema es el inglés: necesito reajustar el oído al inglés gringo. Tanto que me costó acostumbrarme al británico y justo para cambiarlo. Pero bueno, ahí vamos, saliendo de mi burbuja en español: tema para otra entrada.

Las clases de español, hasta ahora bien, sin problemas. Pero de eso contaré luego.

Y ahí les iré contando, poco a poco como avanza el día. Lento, lento, la verdad. Ahora vivo en un lugar donde no esperas el viernes ansiosamente porque ni siquieras recuerdas que día es hoy.

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