Justo antes de saltar…

¿Recuerdan este video de Placebo?

Bueno pues así,  justo antes de saltar cruzás los dedos. Abajo, la nada o lo más lo desconocido: puede que haya algo pero realmente no se sabe qué es y ante esa falta de identidad nominal, la nada es más fácil.

Ansiedad, tengo mucha ansiedad.
Estoy terminando de empacar, faltan algunas cosas de cuidado personal que las pondré mañana en la mochila. La maleta de mano lista: la meta era dos, no más piezas de equipaje para ir al monte. Mucho menos para cruzar el mar.
Tengo ansiedad.

Estoy empacando cada vez menos y no sé adónde regresaré dentro de cuatro meses, eso es a lo que temo: al regreso.
Puede que no quiera regresar, puede que no sepa regresar, puede que no haya que regresar, que no haya más nada.  Durante cuatro meses calendario y dos años entre pecho y espalda, estaré lejos de mi amada San José y de mucha gente que quiero. He hecho mi más sincero esfuerzo por contactarme con todos y verlos y compartir con ellos un poquito de tiempo, pues eso al fin y al cabo es lo más valioso que tenemos. Con algunos lo he logrado más exitosamente que con otros, porque es inútil tratar de comunicarse con alguien que solo te contesta con monosílabos o que tiene cero interés en compartir parte de su vida y la he pasado genial con cada uno de ustedes, y no miento si dijera que lo volvería a repetir.

Hay gente terriblemente ocupada normal, yo soy una de esas. Hay gente terriblemente enamorada y más despistada de lo usual. Hay gente viviendo otras vidas y así, el vínculo se va añejando de la misma manera que la nostalgia tiñe las memorias. Así las cosas, ya vos no sos parte de su vida, de manera que pongámoslos en el capítulo que corresponda. Con otros corté toda comunicación, de manera tajante y radical: soy algo más que “una cara bonita” y el hecho de que esté soltera no implica que me convierta en una vagina con pies para subirme a tu carro: nunca me había sentido tan mal, por ser cosificada de esa manera y nunca me había sentido tan mal por mandar a la mierda a alguien: lo hice con seguridad y con fuerza. A los dos segundos lloraba como un crío.

Le tengo miedo al vacío y a lo desconocido. A que no me salgan las cuentas como tienen que salir. Estoy cansada de esta vida en modo batidora de esta última semana, necesito aire, aire, aire. Pase lo que pase, voy, iré, estoy yendo. Puede que tenga las agallas para hacer lo que siempre he querido hacer pero eso no minimiza el hecho de que me tiemblen las rodillas como gelatina o que me den ganas compulsivas de llorar. ¿Qué putas estoy haciendo? Saber que estoy a punto de algo que radicalmente podría cambiarme no minimiza el hecho de que mucho he sacrificado y a mucho y a muchos los he dejado en el camino: dejé ir a la persona que amaba en pos de mi libertad, la mía y la de él. En nombre de la paz, la mía y la tuya: terminar una relación muchas veces no tiene nada que ver con el cariño o amor que le tengás a esa persona. Finalmente, un capítulo cerrado, aunque sinceramente no quiero saber más de vos. Seguir tus sueños o tu propio instinto no venía con esa advertencia de que te podría salir caro.

 

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