Beer Factory Inc

2013-06-08 22.06.12

Todo empezó con un post de facebook de una amiga que dio pie para  un antojo visceral.

Bueno, para rendirle tributo a la verdad todo empezó cuando allá en medio de la montaña en Monteverde descubrí que me gustaba una cerveza, que como bien me dijo Miguel, es una cerveza belga pero para mujeres: Belle Vue Kriek Lambic.

Esta cerveza hecha con una variedad peculiar de cerezas agrias belgas  simplemente me trae muy buenos recuerdos (desde que la probé por primera vez no he querido parar de beberla) y quizá Miguel tenga razón: puede que sea una cerveza para mujeres porque lo último que se me viene a la cabeza es que esté tomando cerveza, más bien parece un jugo de esos, refrescantes.

Para no cansarlos con la historia, una de mis amigas posteó una entrada en muro de facebook en el cual decía que estaba en X lugar. Al investigarlo y ver la galería de fotos vi que tenían este zumo de los dioses. No solo la vendían embotellada sino que también la tenían en grifo. Y desde entonces no hubo vuelta atrás.

Me fui con otra amiga a explorar el lugar: Beer Factory Inc. Admitidamente el hecho de que no tenga un letrero afuera no colabora con que uno lo localice fácilmente y como tiene una semana o algo así abierto la gente de los alrededores tampoco parece conocerlo y mucho menos con un nombre en inglés. (Según uno de los chicos que trabaja en la barra la inauguración está por hacerse y hasta donde pude captar no han dado señales de que vaya a ser un evento digno de ser recordado, al menos, no me supo decir si iban a tener una oferta: eso es lo que llamamos mal marketing ya que el cliente llegó tratemos de que siga llegando.)

Tampoco colabora el hecho de que el primer letrero esté estampado en una pared interior sobre tinta negra en una pared roja burdeos, vamos que soy miope. Pero bueno, la dirección no es tan compleja y sigue todas las señas y reglas de las direcciones a la tica: 100 mts al norte del antiguo Hoxton. Y eso no es suficiente le damos otra: 600mts al norte del Bagelmens (este nombre lo tienen mal escrito en su perfil de facebook) de Los Yoses, Barrio Escalante, San José Costa Rica.

El ambiente es bueno, la atención genial. Mi única queja será para la chica que esa noche tenía anteojos, jeans y blusa negra: si un grupo de clientes está reunido hablado no se vale pasar por el medio moviendo los hombros y las caderas como comparsa brasileira. No se vale porque estás interrumpiendo y porque alrededor de nosotras lo que sobraba era el espacio y la oportunidad de quemar unas cuantas calorías más caminando.

La decoración del lugar es buena, pero no me atrapó totalmente: excepto el salón en el que tienen una muestra de todas las cervezas del lugar: ese sí que era mi paraíso. No entiendo los recipientes plásticos de colores a la entrada, yo que ellos hubiera colocado botellas, vamos que Pinterest te da muy buenas ideas y quizá más acorde al lugar. Los baños con su puertas internas de colores son bonitos y alegres y el espejo hecho a partir de una puerta puesta horizontal es una idea bonita. Curiosa la idea del salón con columpios: no más para cuatro personas. Interesante la idea del salón en el patio exterior: para un grupo de amigos está perfecto. La mesa de pool y el futbolín me han gustado también; pero no sé hasta qué punto sea buena idea tener una mesa de pool tan cerca de otras mesas donde se sienta la gente. Los asientos tipo banca en las mesas no son necesariamente de lo más cómodo: no invita a quedarse mucho tiempo degustando cervezas, arreglando el mundo…  Las pantallas alrededor me hicieron sentirme en un bar más de los muchos que se autodenominan “sports’ bar”. Pero tampoco tengo idea de qué cosas podrían transmitir en un bar de este tipo que desde el nombre y el menú se nota que no son más de lo mismo.

A pesar de que el nombre con el que se denomina aparte de bar sea restaurante, la oferta gastronómica es limitada: pocas entradas, tres hamburguesas y dos postres. A pesar de que en su perfil de facebook anuncian “la hamburguesa japonesa” por más que la busqué en la sección de hamburguesas no la pude encontrar. Lo mismo pasó con la versión hawaiana con coco… Sin embargo sí probé la hamburguesa de la casa: deliciosa. Lamenté que de acompañamiento me dieran las mismas papas de la entrada, solo que con otra salsa cuyo sabor para mi gusto era bueno, pero la textura mala: muy espesa y para unas papas tan blandas, era complejo. Si fuera yo, esas papas pasarían por un sartén con mantequilla y hierbas para que quedaran más crujientes y aromatizadas. Precio de las comidas: las hamburguesas rondan los 6000 colones ($12), un precio digamos no necesariamente barato.

Cortesías para los clientes: nulas. A pesar de que me hacía ilusión la propaganda con foto incluida en el facebook: “Palomitas con Romero y Parmigiano de entrada gratis para todos los clientes!!!” Pues no, no las esperen. De eso no hay. O por lo menos no para mí.

Bebidas: solo con el nombre uno sabe a lo que va: a tomar cerveza. Prepare su bolsillo para pagar más de 3000 colones ($6) en promedio por cervezas extranjeras. Mi queja: que son cervezas que puedo comprar en el supermercado con un 20% o 30% menos del precio… Mi amada Belle Vue Kriek Lambic en botella cuesta 3750 en el Automercado, acá costaba 5000 sin impuestos (6150, es decir, 2400 más).

 

2013-06-08 20.03.27

La sección de cocteles es interesante, pero será para la próxima.

 

 

Valoración final: para ser restaurante no tiene ni la mitad de productos que debería tener, precios elevados, servicio excelente, variedad de cervezas: ¡que aumente por favor! Habrá que darle tiempo al tiempo y ver cómo evoluciona este lugar a ver si se convierte en un bar distinto de los demás, uno con pretensiones de ser diferente o uno que sencillamente lo sea.

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Los buenos profesores…

…¡son también buenos cocineros!

¡Comida, profesores!

¿Que no es cierto? ¿No me lo creen? Permítame decirles: ¡Que mala suerte la de ustedes!

Bueno, está bien. Toda regla tiene sus excepciones; si no pregúntenle a la amada Real Academia Española.

Pero en este caso, la regla es consistente y sin vericuetos. La junta de amigos (y colegas) que tengo yo son excepcionalmente buenos en muchas cosas: ¡pocas veces se ha visto gente tan brillante en cosas tan diversas! Y es que, el que no cocina como le da la gana, sabe darme una clase magistral de arte (de cualquier periodo de la historia de casi cualquier momento histórico); el que no diseña en 20 minutos lo que a mí me tomaría tres días sabe la correcta pronunciación de una palabra en inglés en al menos 10 dialectos con 50km de distancia entre sí; el que no sabe de gatos baila con sabor latino y la que no se sabe al dedillo toda la filosofía desde tiempo socráticos, toca la batería o, si no, es capaz de disfrazarme o maquillarme de una manera que dejo de parecerme a mí misma: esa ciertamente es una habilidad muy útil en nuestros días. Y por extrañas razones del destino terminamos todos juntos en una misma escuela de idiomas: algo así como que el diablo los cría y, además, nos hizo el favor de juntarnos.

Alguien con ínfulas de artista rechinado (tan agradable como el café quemado en una mañana de resaca) me dijo cuando me conoció: claro, es que todos los genios de una época se conocen… Él evidentemente, ni es un genio, ni es uno de nuestro gremio. La pretensión y la arrogancia disfrazada de conocimientos de wikipedia no nos agradan, punto. Ante todo ser genuinos:

Tomada directamente de un bolso Guchi de una colega. Panamá, 2010.

El caso es que se dice que los buenos profes son también malos estudiantes. Doy fe de eso también. Así como que los malos profes son malos estudiantes: ¡eso sin duda!

El caso es que bueno, acaba de pasar una mañana llena de adrenalina (y eso que no había ido al Parque de Diversiones que como dice la propaganda está llena de emociones… y cómo no, si con solo pagar el pase especial uno ya se siente dentro de una película de ciencia ficción mala: estafado y defraudado pero con la secreta esperanza de que las cosas mejoren), pero bueno, había decido que ese viernes yo no me iba a quedar en casa, no, necesitaba salir de estas cuatro paredes para encontrar un poco de balance… y una buena cerveza.

Lamentablemente, me llaman:

-Sorry mae, pero el búk clob no lo vamos a dar hoy… <inserte explicación>

<vos de Ana resignada> -Bueno, ni modo…

-Así vendos veces la película que les dejé de tarea…

-¡Claro!, nos vemos (¿recuerdan eso de que los bueno profes son malos estudiantes?)

Bueno, mujer de armas tomar , o sea yo, decide tomar cartas en el asunto porque no me iba a dar por vencida tan fácilmente:

-Mae, ¿a que hora sale del brete?

-A las cinco

-¿Y tiene planes?

-No..

-Bueno, yo le caigo. Cuidado se va antes!!!! (Lo pensé, pero no lo dije: Cuidado se ve antes guevona, que odio que me dejen plantada!)

Y pues, luego de dormitar un rato, de pensar y de dar unas tres vueltas en la cama, me puse zapatos, tomé una sombrilla (accesorio costarricense imprescindible para esta época del año, como es común también en los otros ocho meses de lluvia tropical), me subí al bus, me bajé y caminé.

-¿Que querés hacer nana?

-Tengo como hambre, y como antojo de comida china. (Yo estaba soñando con algo en salsa agridulce y arroz blanco).

-Mmmmm…. ¿Y si vamos al auto, compramos cosas y hacemos pizza?

-Ok, jale.

A caminar, para acomodar los espíritus.

¿Esa salsa de tomate es suficiente?

Sírvase de escuchar Vivaldi, de las cuatro estaciones: primavera
y si quiere hacer el ejercicio, lea estas primeras tres lineas siguiendo el ritmo.

Estuve, lo admito sin pena, con una obsesión por la salsa de tomate… Desde que Ana agarró la bolsa de tomate de tamaño regular y yo tenía mis ojos fijos, fijos, fijos en las latotas de más de 500gr.

-¿Estás segura que con eso alcanza? <Inserte mi cara atemorizada>.

-Sí… (voz de ana no muy confiada pero con extrañeza ante mi pregunta).

Bueno, aquí la que tiene experiencia en la cocina, no soy yo… Me quito el sombrero ante la expertís de ana y su vena, casi genética entre las cucharas:  recuerden el episodio de pánfilo, estimados y estimadas amigos y amigas.

(Tercera llamada para Ana García:
¿cuándo putas vamos a escribir eso?
Yo escribo, vos ilustrás, que esa odisea de cocinar un pavo es épica,
supera las hazañas griegas)

Así que nos dividimos las labores de la cocina y vamos en orden:

Yo siguiendo las instrucciones de la chef a cargo me dediqué a picar los ingredientes:

Jamón de no sé qué de no me acuerdo dónde con, eso sí, 25% de descuento y tocineta.

Cebolla morada, pollo… al fondo una explosiva combinación de quesos para pizza, hongos y aceitunas verdes…

Jonathan se nos unió en este punto con un maravilloso:

Queso con granos de pimienta… y hierbas fresquitas del patio. (No, lo siento, esas no se fuman, bueno, hasta donde yo sé…)

Todavía no me explico cómo sobró queso para ponerle a la pizza.

Mi única explicación es que mientras se iba cortando se iba multiplicando… o algo así de sobrenatural, porque de otra forma…

Queso pimentoso sumergido en la salsa de tomate hirviendo…

Perejil con queso pimentoso… ¡sabor!

Una vez que hube terminado de picar (más arcaica no se puede sonar, solo superada por el vosotros o un español hablando en vos o de su vuesa mercé), decidí sentarme en el lugar donde yo me siento en la cocina de ana: en el bidón agua:

Muchos de ustedes se preguntaron ¿para qué estudiamos física en el colegio? Para esto, chiquillos, para que cuando sean grandes aprendan a hacer equilibrio en un bidón de agua, sonriendo, con una lata de cerveza. ¡Y que ninguno de los anteriores termine en el piso!

Ana empezó con la salsa (yo seguía sentada, hablando de la crisis española con Jonathan y los amigos de él en España, de cómo hacer de celestinos con nuestros conocidos con Ana y sobre la música de la radio con todos, especialmente con Kahli):

Aquí debemos darles las gracias a Hana Ozaki por habernos heredados una lata de tomate.

Ana también se encargó de la pasta…

Fase uno: ¡ya sé qué quiero para navidad! ¡Un rodillo!
Fase uno punto dos: bueno, a falta de rodillo, una botella.
Fase uno punto tres: páseme ese papel aluminio.

Fase uno punto cuatro: -¡Picha! Quitémosle el papel aluminio.
Fase uno punto cinco: ay mae… las botellas de vino no solamente son útiles para alegrar el cuerpo.
Fase siguiente: no mae… ¡las botellas es de ron!

Luego poner todas las cosas bellas y sabrosas en este artefacto maravilloso de la abuela de Ana (también conocí a la bisabuela!!! Es una señora de 102 años y me dijo que era muy linda! El piropo más dulce que me han dado!!! Me dieron unas ganas incontrolables de de abrazar a semejante señora, pero como ustedes saben de mi torpeza, me contuve. A parte, ella tenía la cena enfrente y… yo y los regueros somos íntimos).

El caso es que doña Eugenia nos prestó una pizzera, o así lo nombré yo, porque nadie sabe cómo se llama o de dónde salió:

¡Magia potagia! Esa frase es una de las nuevas que he aprendido y me encanta…

(Si todavía siue escuchando Vivaldo, por favor, deténgase, y cambie a Delibes y su (Lakmé) Flower Duet)

🙂

Pizza uno

Pizza uno a medio camino

Pizza uno: ¡solo good!

Solo puedo decir: el ajo con el perejil fresco es una delicia. Y la cebolla morada: soy adicta a las cebolla en cualquiera de sus presentaciones: blanca o morada, cocinada o cruda: venga a mi reino.

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FOOD PORN:

Pizza dos… un mar de sabor, ahhhhh. Mi propia foto de food porn… Yo sé que mis días como profesora de español están contandos, pero tengo un futuro prominente en la industria pornográfica (como productora, obviamente).

Tanto sabor no puede ser manejado por una sola persona. Se requieren cuatro manos, ocho ojos, dos cuchillos, dos tenedores y la concentración de un neurocirujano.

Food porn, take two:

¿Cómo he vivido tanto tiempo sin esa cerveza? Me disculparán por el atrevimiento de usar una copa de vino tinto para una cerveza belga, pero, en primer lugar yo quería ver el color de la cerveza (Ana solo tiene vasos de colores) y además, y más importante, queríamos burlarnos de los fantoches y artistoides. Somos malos, muy malos…

Gracias por presentarme semejante cervecita… es el postre hecho cerveza.

Food porn, take three:

Brownies caseros hechos por mí: crocantes por fuera, suaves y húmedos por dentro. Sienta las chispas de chocolate en sus dientes en el primer mordisco en contraste con la sedosidad de la pasta… con helados trits!!!!!

Food porn: decadencia…

Y bueno, cumplí mi misión inicial.

¿Que pasará en el próximo capítulo culinario?

A ver… agarremos ideas de por aquí y de por allá…