14-N

Porque la solidaridad no tiene pasaporte.

Porque somos seres humanos y si algo debimos de haber aprendido en el colegio es que en un mundo globalizado lo que pase al otro lado del mundo a mí sí me debería importar, más si estamos hablando de injusticias. Que somos seres humanos, más allá de las fronteras, más allá de los idiomas: somos seres humanos.

Tomada del grupo en Facebook: También se quieren cargar el Cervantes. En el grupo se solicitó que las personas indicaran cómo se decía huelga en los idiomas que conocieran y este es el resultado.

Por eso, me siento identificada con la huelga general del 14-N (catorce de noviembre) que está sucediendo desde ya desde hace unas horas en Europa y en espíritu marcho por las calles: para que no hayan más recortes en educación, en investigación, en salud, en cultura. Para que no hayan más deshaucios, para que dejen de salvar bancos y salven a la gente: para que no haya más suicidios por gente sin hogar, para que no le mientan al pueblo. Para que no haya gente sufriendo de frío por dentro y por fuera. Para que se detenga los recortes, la necesidad de escoger quién cena hoy y quién no, para que no haya filas en Ikea donde venden menús o menúes baratos. Para que dejen de destruir los sueños de gente que quiere trabajar por su propio país. Para que no hipotequen el futuro de los jóvenes y niños. Por los derechos humanos, por la dignidad. Para gritar de una buena vez ¡basta! 

Muchos dudarán si se debe o no hacer una huelga de este tipo: no ir a trabajar, no comprar, no consumir. Algunos dirán que no, como se ve en este video (aunque curiosamente los que dicen que no son quienes se han encargado de llevar a los países a donde están: en un estado de ruina total). Pero muchos antes han puesto en duda huelgas anteriores y muchas de las garantías con las que contamos hoy se han ganando en la calle.

Si quiere estar informado de la huelga, el diario.es tiene en internet una sección con los detalles más importantes que están sucediendo ahora mismo.

Aprovecho esta entrada para que los colegas, profesores ELE, estudiantes y amigos del Instituto Cervantes firmen esta petición de no a los cierres y a los despidos en el IC.

 

 

Actualizo esta entrada, 24 horas después.

Me encanta la entrada que hace esta herediana en la página 89 decibeles.

Cosas que me encantan:

  1. Ella misma fue y comprobó qué estaba pasando… Uno de los problemas más grandes que tenemos que enfrentar ahora es la desinformación: no porque no la haya, sino porque no sabemos hasta qué punto creer lo que aparece en los diarios. La objetividad nunca ha estado tan débil como ahora.
  2. No tiene ínfulas polítologas de entenderlo todo. Yo tampoco, y pues al no ser española y en mi caso, al no estar viviendo allá comprender realmente lo que está pasando a ciencia cierta se dificulta aún más.
  3. ¿Qué deberíamos aprender nosotros ticos, mañana que hay marcha y manifestaciones?
  • Uno tiene que informarse: saber realmente por qué se lucha y para qué. Una de las principales fallas que tenemos es la poca memoria histórica.
  • Cuando la causa es justa, no hay grandes excusas para no ir.
  • Las marchas se hacen pacíficamente: no debe haber violencia, enmascarados.
  • Es necesario poner las cosas en perspectiva: la gente no se estaba quejando por los servicios de transporte, recolección de basura, transmisión por televisión o calles bloqueadas. Porque la gente tenía y tiene muy en claro que esos son situaciones minúsculas en comparación con los motivos para manifestarse y alzar la voz.
  • No se utilizan adjetivos para calificar negativamente a los manifestantes y rechazarlos desde el lenguaje.

 

Tomemos nota para la marcha PACÍFICA de mañana.

Mis apuntes sobre la crisis española

El origen…

Son meses que llevo de estar leyendo la palabra “crisis” por todas partes, todo el tiempo: en el desayuno, en el almuerzo, en la cena que casi nunca como. En la prensa, en la televisón, en los blogs y muros de facebook de mis amigos. En las conversaciones diarias, en las conversaciones mensuales. Créanme cuando les digo que yo no entiendo bien los orígenes de La crisis (como si solo hubiera una, como si fuera la única) pero las causas siguen parecen ser similares como las esporas de un helecho: burbujas inmobiliarias, préstamos, malas decisiones políticas y la lista sigue, usted agréguele, quítele, que el resultado sigue siendo el mismo.

Recuerdo la crisis del 2008-2009, la recesión económica gringa que a nosotros, en la escuela de idiomas donde trabajaba, nos afectó principalmente porque cuando hay que hacer recortes en las empresas, las claes de idioma son un lujo: no nos importa que usted no sepa la diferencia entre este y este pretérito, no nos importa que no sepa hacer una carta formal o que no apruebe su C1, hay que sostener la compañía. En ese momento  un amigo me dijo: “Ellos le llaman crisis como si fuera novedad, para nosotros ha sido nuestra forma de vida”.

A pesar de que por años yo siempre he estado al margen de la politica y de las noticias (más si son extranjeras), desde hace un tiempito para acá me ha dado por estar informada, entre lo que cabe y lo que se pueda rescatar de toda la manipulación mediática existente. Puede que el aplicar a una beca a Japón motivara poderosamente eso, por cierto, no fui seleccionada. Quizá tener un exnovio adicto a las noticias de todo el mundo colaboró también, leer para tener temas de conversación. Añadamos a esto que mis estudiantes o son diplomáticos (cónsules o consejeros políticos) o gente un PhD en algo… Saber es necesario para poder combatir mi cara carente de arrugas. Pero sin duda alguna, la necesidad de saber se hizo más que evidente cuando  La crisis tocó a mi puerta, pues soy una más de los miles de parados como le dicen en España o desempleados como le decimos nosotros: yo no me puedo quedar al margen. Uno no puede ser tan irresponsable y tan poco curioso ante lo que pasa.

Es cierto, esta pausa formal de trabajo no me ha sentado del todo mal: estoy aprovechando para investigar para mi tema de tesis que cada vez se vuelve más irreconocible (estoy en la fase adolescentil de mi tesis); además de que sé que sin un máster la cosa se pone más complicada a la hora en que quiera pedir trabajo; he podido dormir más de cuatro o cinco horas diarias (mi salud me lo agradece en puta), salir con los amigos más frecuentemente, tomar café en paz y por puro placer, he podido tener tiempo para vivir mi duelo laboral y sentimental, he tenido tiempo para decidir qué no quiero, tiempo para hacer ejercicio y leer, leer, pensar y pensar hasta el cansancio. Eso era algo que ya casi no podía hacer, pues sacando cuentas estaba trabajando tiempo completo y medio más… sin contar los picos académicos de fin de semestre y trasnochadas a  las 3:00am para terminar exámenes de Neurociencias. Eso no es vida, pero bueno, todos pasamos por eso.

El caso es que yo no tengo hijos, no tengo deudas (por dicha mis liquidaciones fueron lo suficientemente generosas para poder pagar y no cundir en el pánico) pero eso, lamentablemente, no es la norma. Los muros de facebook de mis amigos españoles  más si están en España y más si les ha tocado el bichito de la político y de la conciencia social están plagados de noticias y casi ninguna buena. Están  furiosos, están preocupados por la situación de su país. Yo me solidarizo con ellos, mal que bien son mis amigos y antetodo son seres humanos que están viendo cómo el país se les está yendo al caño.

Esta entrada del blog no pretende ser un análisis: no soy politóloga, ni economista ni mucho menos, pero sí pretendo poner junto la información que me he encontrado últimamente (alguna de meses atrás) sobre la situación en España. Quizá deberíamos poner nuestras barbas en remojo.

Desde un punto de vista más personal, en cuanto a la enseñanza del español como lengua extranjera, mi área, el Instituto Cervantes va a reducir el presupuesto en un 37% (unos 30 millones de euros menos) para el próximo año: y no nos olvidemos que ya planearon cerrar tres sedes: dos en Brasil, una en Siria, otra está en alitas de cucaracha en Hungría… En los comentarios de la gente se critican los salarios excesivos o inflados de los directores, algunos hablan de los miles de euros que ganan algunos profesores -vamos, todos los que estamos en esta área sabíamos de antemano que no íbamos a ser ricos, famosos o guapos- y demás… ¿Cómo está el arroz con mango? En realidad no lo sé, no tengo acceso a esa información y la especulación es un deporte humano. Como bien me dijo uno de mis amigos españoles ante la no descartable posibilidad de unirse a mi club de desempleados: “Lo único descartable somos nosotros, desgraciadamente.”

Lo peor, es que es cierto. Odio esto, odio que seamos objetos descartables como los cartuchos de tinta de la impresora, no importan los resultados, el esfuerzo, las ilusiones, las proyecciones, no importa que seamos seres humanos: ¿no hay plata? Se cierra. Punto. Y no haga caritas.

Justo ayer mi hígado se contrajo, cual nueva rutina adquirida: no era un estiramiento exótico de yoga, no… Era un noticiero nacional: en los titulares se anuncia que X cantidad de empleados públicos acaparan XXXXX cantidad de millones de colones en salarios; que tenemos la gasolina más cara de Centroamérica y que aún así se había gastando XX porcentaje más en gasolina en comparación con años anteriores. ¿Y con qué arrancó el noticiero? Con una entrevista sobre el partido de fútbol entre Costa Rica y El Salvador. ¿Costa Rica tiene posibilidades de clasificar con miras al Mundial en Brasil? Francamente me importa un bledo, pero bueno, hay que darles distractores a la población para que no piense que este país se está empezando a ir por la borda: lo estamos descuidando. Yo tampoco iba a disfrutar de ese partido. Bien lo dijo Ignacio Escolar, periodista  y director del eldiario.es: “Negar la realidad solo suele servir para agravar más las cosas”.

Esta actitud de avestruz, no nos está haciendo bien a nosotros: no tolero la pasividad del costarricense. No tolero que la presidenta decida contratar a alguien para mejorar su imagen ante el pueblo (claro, lavar la cara del partido (Liberación Nacional) para que en dos años no le vaya tan mal en las elecciones).  A negar la realidad parece, a negar las críticas, a negar su responsabilidad en el asunto:   recordemos los informes de corrupción en contra varios miembros del gabinete, recordemos los millones de colones tirados asquerosamente a la basura en la trocha fronteriza con Nicaragua, recordemos el fallido plan fiscal, pero no olvidemos que pagamos impuestos a lo loco en el supermercado: ahora tenemos peras chilenas, gringas y españolas a un precio absurdo. Recordemos que la Caja está en crisis y con ella nuestra seguridad social, con ella ese principio de que la salud es un derecho universal y el juramento hipocrático, ¿hay un límite económico decisivo que determine cuándo alguien puede o no acceder al tratamiento médico?

Estamos en octubre, mes de preveción de cáncer de seno y no olvido a Amelia Rueda diciendo, hace unos años: ¿de qué nos sirven estas campañas si los mamógrafos están dañados, si las citas se programa para dentro de  uno, dos o tres años? ¿De qué nos sirve ponernos de rosa si no podemos salvar la vida de estas mujeres? Recordemos, recordemos… que nos falta memoria histórica, que no nos pueden seguir viendo la cara y tratarnos como niños pequeños que con cualquier excusa nos conformamos. No podemos hacer eso, que nos va a salir muy caro. En todo caso, cuando tengamos el agua hasta el cuello ¿a quién vamos a culpar? Es muy fácil eso le pasó a España, es muy fácil pensar, eso no me va a pasar a mí.

Una de las consecuencias quizá se verá en unas cuantas décadas… Al no haber posibilidad de encontrar trabajo o de saber que un salario de miseria no es lo que uno se merece los jóvenes de mi edad están emigrando. “España tiene varias salidas: por aire, por mar o por tierra.”  Esta generación, la perdida como le nombran ahora, ¿va a volver?, ¿quieren volver? Creo que la pregunta es… ¿podrán? Me parece terrible tener que llegar a ese extremo, pero comprendo la frustración de saberser preparado y que te ofrezcan un salario de hambre a cambio. La frustración, además, tiene dos vías: bien lo apunta este autor, padre por si las dudas, de ver la cuestión cíclica de la historia, de no poder ofrecerle un buen presente o futuro a su hija en la tierra que la vio nacer. Ya uno de mis amigos españoles pertenece a este grupo de facebook: “Yo pertenezco a la generación JESP (Jóvenes Emigrantes Sobradamente Preparados)”

Pero bueno, la población de ningún país es homogénea: hay sectores más vulnerables como son los niños, los adolescentes. ¿Qué ha pasado en Costa Rica con la becas de Fonabe y el lío burocrático que se tienen con el Banco Nacional? Es que me da asco: tanto que se vanaglorian los políticos diciendo que la sección del PIB usada en otros países para mantener ejército, en Costa Rica se emplea en educación, ¿ah sí? ¿Cuántos chicos dejarán las aulas porque hay que trabajar para comer? ¿Cuánto porcentaje hace que la pobreza sea intolerable?

Ojalá que nunca perdamos la democracia, ojalá que no dejemos de luchar por estados más inclusivo, más solidario. Ojalá que nunca perdamos la libertad de prensa, ojalá que no nos calle la voz, que no nos dejen más desinformados de lo que ya de por sí estamos: de hacerlo, mis días estarían contados.

Habiendo dicho todo esto, ya no hablo de España, ya no hablo de Costa Rica: estamos todos en el mismo barco, a continuación una serie de viñetas o caricaturas sobre la crisis.

Para terminar, transcribo lo que uno de mis amigos escribió, en julio de este año:

Me declaro en estado de revolución permanente. Me voy a protestar por Madrid porque en caso contrario tanta rabia junta me va a hacer daño en el hígado. No puedo quedarme quieto pensando en los parados más miserables, en los estudiantes que no podrán acceder a la universidad, en los inmigrantes condenados a una muerte lenta, en los negocios que no podrán pagar el IVA, en los mineros condenados al paro y al destierro, en los funcionarios que van a acabar con salarios de miseria como en Grecia (con profes pagados a 600€ y sino al tiempo). ¡Basta ya! ¿Quién se apunta al estado de revolución permanente?

Te contesto: yo